Manejar la frustración: clave para el éxito en el deporte y en la vida

Jul 25, 2025 | Salud mental en el deporte | 0 Comentarios

Una de las emociones más complejas de manejar en el deporte (y en la vida) es la frustración. Tolerarla, y aprender a manejarla, es una habilidad que se entrena, y que puede marcar la diferencia entre desarrollar todo el potencial, o quedarse en una versión mediocre de uno mismo, y que, al no querer enfrentarnos a situaciones de frustración, no nos exponemos a retos que nos hagan crecer. Hoy vamos a hablar de ella, de que es y de que se compone, de cómo es una manera inadecuada de gestionarla, y como es la forma adecuada de manejar la frustración. Pondré ejemplos de deportes en equipo, pero vale también para deportes individuales.

¿Que es la frustración? Una mezcla entre un poco de tristeza y un bastante de enfado, que sentimos cuando queremos conseguir algo, y no lo obtenemos.
Tristeza, porqué hay una pérdida, yo pierdo una expectativa, quiero 3 puntos y no los consigo. Que hago con la tristeza, la dejamos pasar, la sentimos, no nos enganchamos a ella, la expresamos, decimos adiós a ese partido y nos ayuda a elaborar esa pérdida.

¿Que pasa con el enfado? Esa energía que se me queda ahí retenida, que suele ser bastante incómoda, el enfado es útil y sano, cuando yo puedo cambiar algo, porque me da energía para luchar, para defenderme, para cambiarlo. Pero cuando yo no lo puedo cambiar, esa energía se queda ahí y puede ser que lo gestione de forma inadecuada.

Maneras inadecuadas de gestionar la rabia:

  • Dirigirla hacia otros, por ejemplo buscando “culpables”, en forma de críticas:
  • El entrenador, que ha puesto a no sé quien, se ha equivocado, los cambios, la táctica no ha sido buena
  • Mis compañer@s, que pasé falló no sé quien, no estuvo intensa
  • El árbitro, que decisiones ha tomado,

Y sí, seguro que hubo un poquito de todas estas cosas, porque al final, las responsabilidades en la mayoría de veces en deportes de equipo, son compartidas, cada una tiene su parte.

También puedo dirigir esa rabia hacia mi:


Que malo/a soy, menudo partido horroroso he hecho, soy un desastre, no valgo para esto, me enfoco en todo lo que no me ha salido bien.
También puedo empezar a pensar que quizás no vale la pena poner tanto esfuerzo en esto para obtener este resultado, quizás es mejor que me centre en mis estudios, en mis amigas, en mi trabajo, en mi pareja…
Y si yo gestiono de eta forma la frustración, estaré afectando a lo que os voy hablar después: Mi AUTOESTIMA PERSONAL, Y TAMBIÉN NUESTRA AUTOESTIMA COMO EQUIPO.

¿Como sería una buena gestión emocional de esta frustración?

Aprender a encapsularla, guardármela para cuando me sea útil. Y después transformarla en PODER, poder de yo puedo, de sentirme capaz, de empoderamiento.

• Que hago justo después del partido? No es momento de analizar, ni de sacar conclusiones justo después del partido si puedo expresar mis emociones, hablar de como me siento, me siento frustrada, estoy enfadada, estoy triste, luego doy y recibo cariño, y me pongo en valor el esfuerzo realizado, y también hablo y comparto sobre otros temas.
• Un día o dos después, me enfoco en cual ha sido mi parte de responsabilidad, en que aspecto yo puedo aportar un poco más, que aspecto yo quiero mejorar. Que me sentí insegura sacando el balón? Me centro en esto. Que me costó darme la vuelta? Trabajo en ello todo la semana. Que no me salió ningún regate? Esta semana los bordo en el entreno. Me marco un objetivo, un aspecto que quiero hacer mejor que el partido anterior. Esto voy aportar yo al equipo, además esto sí está en mi mano.
• Y cuando llego al siguiente entreno, ahí pongo esa rabia, transformada, en poder, si algo tiene bueno el enfado bien canalizado, es que es la emoción menos perezosa de todas, me da energía, y la pongo en ser mejor, en estar más atenta, más intensa. También me guardo un poquito de esa rabia para el sábado, para el día del partido, de eso os hablo al final del video.
• Y si ha habido algún aspecto que me ha molestado con algun/a compañero/a, con el entrenador, con el cuerpo técnico, dejo pasar también ese primer día, y busco un momento durante la semana para hablarlo directamente con esa persona, poniendo la mirada en solucionar, en entender la otra parte.

Como decía al principio, esta habilidad se entrena, se practica, no es sencillo, y es habitual volver a utilizar los mecanismos aprendidos desde pequeños, así que al principio hay que poner mucha conciencia en darnos cuenta de que estamos sintiendo frustración, ponerle nombre, y seguir los pasos propuestos en este artículo.

A seguir construyendo tu mejor versión.

Joan Soler Morató
Psicología para deportistas